Barcelona · Vitalidad urbana

Vitalidad urbana en Barcelona

Vitalidad urbana

La vitalidad urbana indica la capacidad del entorno construido de fomentar actividades en el espacio público. Para medir la vitalidad se utiliza el índice JANE, basado en las teorías de Jane Jacobs. 
Barcelona es una ciudad vital. Los valores más altos se encuentran en el 44% del núcleo urbano. El casco histórico y los barrios tradicionales son las áreas más efervescentes. Gràcia, Sant Antoni, Sarrià, Hostafrancs y Sant Andreu son algunos ejemplos. En contraste, Barcelona cuenta con puntos muy poco vitales que se localizan en las laderas de las montañas de Collserola y Montjuïc, en el puerto y en las principales infraestructuras de comunicación.

¿De qué depende la vitalidad urbana? 
El grado de vitalidad urbana es el resultado de las distintas variables que componen el índice JANE: la concentración espacial, la diversidad funcional, la oportunidad de contacto, la diversidad de edificaciones, la accesibilidad y la distancia a elementos frontera. 

Concentración espacial

Barcelona es una ciudad en la que hay una alta concentración de actividades residenciales, comerciales y de equipamientos. Los valores de concentración espacial son altos allí dónde el tejido comercial de uso diario se combina con alta de densidad población y de equipamientos públicos, como es el caso del Raval, Sant Antoni, l’Esquerra de l’Eixample y Sants. Los barrios de Pedralbes, Sant Gervasi y Vila Olímpica tienen menor concentración espacial debido principalmente a la baja densidad de población y comercial. Los valores más bajos se encuentran en ámbitos monofuncionales (zonas montañosas, puerto, circunvalaciones viarias y áreas industriales) situados en la periferia urbana. 

Diversidad funcional

En Barcelona conviven áreas muy diversas con otras especializadas en usos industriales, residenciales o parques urbanos. El 27,5% del núcleo urbano tiene una diversidad funcional elevada. La mixticidad de usos predomina en barrios como Les Corts, Sant Antoni, el Raval, la Ribera, la Sagrera o Horta. En cambio, Poblenou, Pedralbes, Sarrià y les Tres Torres tienen un reducido grado de diversidad funcional. 

Oportunidad de contacto

Las oportunidades de contacto e interacción en las calles de Barcelona son heterogéneas. Las oportunidades de contacto son elevadas en el 18% del núcleo urbano. Los valores más altos se encuentran en el centro histórico y en los barrios tradicionales como la Barceloneta, Gracia y Sant Andreu. La oportunidad de contacto es baja en la periferia.

Diversidad de edificaciones

Barcelona es una ciudad en la que conviven edificaciones de épocas muy diversas. La trama urbana de origen medieval, en el centro de Barcelona, y los barrios tradicionales de Sants, Hostafrancs, Horta, Gràcia, Sant Andreu y Horta es donde conviven edificaciones más diversas. 

Accesibilidad

Barcelona presenta una distribución heterogénea de accesibilidad. Los valores son altos en el 21% del núcleo urbano. Destacan tres ejes de alta accesibilidad que confluyen hacia el centro de la ciudad: el eje norte-sur, se extiende desde el centro hacia Gràcia y Vallcarca; el eje este-oeste desde Hospitalet de Llobregat al centro histórico; y el eje de la Meridiana desde Glòries hasta Sant Andreu. 

Elementos frontera

En Barcelona los elementos arquitectónicos que actúan como frontera a la interacción social son infrastructuras viarias. Se trata de las avenidas Diagonal, Meridiana y Gran Via de les Corts Catalanes, así como los cinturones viarios (Ronda Litoral, de Dalt y del Mig).

Mapa de situación

Mapa de Situación de Distritos de Madrid

¿De qué depende la vitalidad urbana? 

El grado de vitalidad urbana es el resultado de las distintas variables que componen el índice JANE: la concentración espacial, la diversidad funcional, la oportunidad de contacto, la diversidad de edificaciones, la accesibilidad, y la distancia a elementos frontera.